Siempre se repite la misma historia

Decía el estribillo de la canción… «Ya no puedo más, siempre se repite la misma historia». Esa frase puede ser el resumen de lo que vivió ayer la afición sevillista, la cual expresó su indignación ante el 1-2 que supone el cuarto partido consecutivo sin ganar en casa, y tercera derrota liguera consecutiva en lo que, con la salvedad del partido de Copa, se convierte en la peor racha del equipo desde que lo dirige Manolo Jiménez.

Y es que el partido de ayer ya lo habíamos visto. El Racing, como el Getafe, Málaga y Valladolid, se limitó a defender de forma muy ordenada y a aprovechar la rapidez de sus puntas para ponerse por delante en el marcador. Pudo adelantarse el Sevilla con un mano a mano de Perotti con el portero visitante, pero fue el joven y objeto de deseo sevillista Canales quién puso el 0 a 1 tras una magnífica vaselina ante la inútil salida de Palop. La cosa se complicó aún más cuando tras un córner a favor la jugada se convierte en un contraataque con un tímido intento de falta de Adriano que no sirve para cortar la jugada, y tras una pared por el centro Canales se vuelve a situar delante de Palop, al cual deja sentado así como al defensa que esperaba en línea de gol. Salvando las distancias, un gol que recordó mucho al que marcó nuestro José Antonio Reyes en Montjuich años atrás.

Sevilla-Racing

Tras el descanso, Jiménez sacó al campo al delantero más estértil de la historia de nuestro club (o como mínimo, a uno de ellos), el señor Arouna Koné, el cual siguió con su habitual falta de fortuna y dos jovenes canteranos como José Carlos y Carreño por Capel y Perotti. Algún que otro balonazo, Romaric que recortó distancias, un balón al palo anteriormente y poco más.

Y ahora, a pensar en el miércoles en Copa.

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