Mil Kilómetros no son nada

El pasado sábado Monchi visitó la PCSI A 1000 km. de Nervión, para deleitarnos con una entretenida charla sobre la organización deportiva de nuestro equipo. Cantaba Carlos Gardel en su famoso tango «Volver» que 20 años no es nada, y el sábado tuvimos la sensación que 1000 kilómetros de distancia tampoco lo era.

Monchi nos hizo sentir que la distancia se convertía en cercanía, una cercanía física pero también de explicaciones, conocimientos, anécdotas y sobre todo, de respuesta a preguntas, algunas más peligrosas que las de cualquier periodista enfurecido en la sala de prensa del Ramón Sánchez Pizjuán.

Su intervención estuvo centrada en explicar como se organiza deportivamente el Sevilla FC y sus funciones en un club, desde su llegada tras la intermediación de su admirado Roberto Alés cuando en el despacho que le concedieron no había ni un ordenador y se pateaba España para fichar jugadores a coste cero hasta el día de hoy, con una estructura de 12 técnicos colaboradores y un club que recibe visitas de diferentes clubes del mundo que ven en el Sevilla un modelo a imitar, situándose en estos momentos en una segunda línea de clubes europeos por detrás de los clubes con más poder económico.

Nos explicó que fichar jugadores conlleva un seguimiento previo de estos mismos en sus ligas y sus selecciones, que después de un «casting» inicial se viajaba por ver in situ al jugador en cuestión. Al jugador se le veía en determinadas situaciones: partidos en casa, partidos fuera de casa, partidos ante rivales muy débiles, partidos ante rivales muy fuerte, para analizar como se desenvuelve en diferentes situaciones. También nos explicó que, aunque prácticamente es imposible hacerlo con exactitud, se estudiaba también el comportamiento extradeportivo del futbolista. Aquí hizo hincapié que muchas veces se pueden producir diferencias, y el estar lejos de tu país de origen e incluso de tu familia puede hacer que el comportamiento extradeportivo de un jugador cambie y que, evidentemente, afecte directamente a su rendimiento en el terreno de juego.

El momento que dió más juego fue el turno de preguntas. Aquí volvimos a ver a un Monchi cercano, que no rechazó ninguna pregunta, que contó cosas que prometimos nos desvelar y no haremos, y que hizo que la sensación final fuera que habíamos vivido dos impresionantes horas de conocimientos deportivos de la mano de un gran director deportivo (que no secretario técnico). Muchas gracias Monchi.

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