Y pudo ser peor… o mejor

Qué difícil resulta realizar un análisis de este partido. Porque la realidad nos dice que el empate, teniendo en cuenta los resultados de los otros equipos es un buen resultado. Viendo el juego mostrado por unos y otros, es increíble que el Sevilla no ganara este partido. Mal resultado entonces… Y viendo como los malagueños seguían ganando por dos goles a cero bien entrada la segunda parte, el empate es un magnífico resultado.

El partido empezó marcado por un buen juego del Sevilla y sobre todo por la actuación arbitral, que ya en el minuto seis anula un gol totalmente legal a Squilacci, donde si alguien estaba en fuera de juego era un Luis Fabiano que no participó para nada en la jugada.

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Y aunque eran los nuestros los que tenían el mando del partido, los de la Costa del Sol se adelantaron con un balón que aprovechó Salva Ballesta en la frontal del área para cruzar un balón. Previamente, una pérdida incomprensible de balón por parte de Renato y un inoportuno resbalón de Mosquera… El Málaga se ponía por delante sin hacer nada.

Y no sólo se ponía por delante, sino que antes del descanso conseguía el 2 a 0, otra vez mediante el ex Salva, el cual volvió a batir a Palop. Así, con cara de tontos, llegábamos al final de los primeros cuarenta y cinco minutos.

En el descanso, Jiménez movió el banquillo para dar entrada a Adriano y Capel, en lugar de un desafortunado Duscher y de Escudé. El equipo se recompuso y siguió mostrando una buena cara. Pero esta buena cara mejoró aún más con la entrada de Perotti. Curioso que ninguno de los tres jugadores que pueden hacer daño por banda izuquierda entraran en el equipo titular, pero fueran los tres recambios. Así, Navarro avisó con un disparo que se envenenó al tocar con un defensa y fue a parar al larguero. Finalmente, una gran jugada individual por el centro de la defensa de Perotti, el cual asiste el balón a Kanouté quién dentro del área batía a Goitia por debajo de sus piernas. Quedaba un cuarto de hora y el equipo se volcó en busca del empate.

Capel provocó la enésima expulsión de su marcador, en este caso Calleja, quién una vez más demostró una dureza impropia a la hora de defender un balón. Roja clarísima, que ni el propio implicado se atrevió a protestar.

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Minutos más tarde, un gran centro de Adriano por la derecha al área pequeña donde Luis Fabiano desvió la trayectoria del balón y ponía el empate a dos con el que se llegó al final del partido.

Y yo sigo sin saber si fue un resultado bueno, regular o malo. Lo que sí que tengo claro es que jugando como la segunda parte de hoy (Perotti titular, por favor) difícilmente obtendremos resultados negativos.

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