Las promesas se cumplen

Dijimos que subiríamos a Montjuic si se daban una serie de condicionantes, y con mucho gusto ayer coronamos a pie la montaña de Montserrat. Las 7 de la mañana era la hora fijada para encontrarnos en el primer puntos de encuentro. Allí un cafelito, un repaso a la prensa deportiva y directos hacia Collbató, donde nos esperaban a las 8. Al llegar nos recibió una ligera niebla, algo de lluvia y bastante frío, algo con lo que no contábamos y para lo que no íbamos muy bien preparados, pero todo parecía indicar que iba a ser una situación temporal. A la hora marcada empezamos la ascensión, dejando atrás Collbató, camino de la Abadia de Montserrat. Nosotros, al contrario que casi toda la afición periquita que se iba a dar cita arriba, decidimos hacer el camino desde abajo del todo y subir por caminos de montaña y no por la carretera. El tiempo mejoraba y eso, sumado a las rampas del camino, hacía que poco a poco fuera subiendo la temperatura, hasta que pasada casi una hora tuvimos que pararnos para volver a mater en la mochila toda la ropa que el frío de Collbató nos había obligador a vestir. El paisaje era muy bonito, con una vegetación de arbustos que nos permitía visualizar toda la valle y las poblaciones situadas en los alrededores de la montaña, y sólo nuestros cánticos sevillistas rompían la tranquilidad del ambiente. Cerca de las 10 de la mañana, nos deteníamos en el primer punto marcado en la ruta, para poder dar buena cuenta del bocadillo que todos llevábamos en la mochila. Desde ese punto se podía ver ya la Abadia, el tren cremallera, el funicular y la maravillosa vista que el mirado nos regalaba.

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Con el estómago lleno reanudamos la marcha y a eso de las 11 llegábamos a una Abadía donde la mayoría de los visitantes eran turistas y las fuerzas entre periquitos y culés todavía estaba bastante igualadas. Después de las visitas de rigor y el agradecimiento a la Moreneta por el magnífico final de temporada, decidimos esperar en la plaza de la Abadía para ver llegar al grueso de la afición periquita que poco a poco se fue adueñando de la Abadía, dejando en clara minoría a los aficionados del otro equipo de la ciudad. En todo el momento el ambiente fue muy cordial y tras algún intercambio de opiniones nos invitaron a sumarnos a su grupo para hacer la foto de familia. Para que podáis ver el ambiente que allí se respiraba, os dejo un vídeo que grabé cuando el grueso de la comitiva periquita, se había reunido en la plaza de la Abadía.

Al poco tiempo y después de haber recargado un poco las pilas y descansado las piernas, emprendimos el camino de regreso a Collbató, haciendo el primer tramo por un camino diferente al de subida. Por suerte, y como bien enunció Newton, todo lo que sube baja y, tras superar algunas primeras rampas, el camino empezó a inclinarse a nuestro favor, lo que después del tute de la subida, hacía algo más fácil el regreso hacia el coche. Tras pararnos en varias ocasiones a visitar algunas ermitas, cerca de las 15 h llegábamos de nuevo a Collbató, donde nos encontramos la grata sorpresa de ver que lo que al llegar de buena mañana parecía un albergue, no era si no un maravilloso bar con terracita donde disfrutar de un gélido refresco y un merecido descanso. La Moreneta había hecho su trabajo y nosotros, a parte de disfrutar de un fantástico día de sevillismo entre amigos, habíamos cumplido nuestra promesa….no sin antes volvernos a comprometer con la Virgen: el año que viene volveremos a realizar el ascenso, esta vez desde más lejos, siempre que el equipo se alce con Liga o Champions. ¿No decían que los sueños se cumplían?. Moreneta, nos vemos el año que viene.

Si queréis ver más fotos sobre de la caminata, pincha y visita la galería de la Peña.

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